SUBRAYADO, RESÚMENES Y ESQUEMAS
El subrayado:
Su objetivo es destacar las
ideas esenciales de un texto. Posteriormente, al leer únicamente lo subrayado
se puede recordar el contenido de dicho texto.
No hace falta decir que
existen teorías psicológicas de la percepción humana que fundamentan esta técnica,
ya que está demostrado que la memoria se fija y recuerda más y mejor aquellas
cosas que se resaltan.
Por esto, es necesario que no
sólo conozcáis esta técnica, sino que también la dominéis y uséis. Su
fundamento consiste en resaltar de otro color (se recomiendan colores vivos como
el rojo o verde o los colores fluorescentes, aunque cansan más) aquellas series
de palabras que tienen sentido y contenido propio semántico que con una lectura
posterior de lo subrayado esto tenga sentido y se entienda el texto y se vean
reflejados sus datos más relevantes. Por ello no es necesario subrayar artículos,
conjunciones (solo en caso de engarces) preposiciones y si es conveniente
subrayar sustantivos, verbos, adjetivos, fechas, nombres propios, etc.
Es evidente que es una técnica
algo difícil de llegar a dominar y requiere mucha práctica.
Para subrayar no se
recomiendan más de dos colores y también se puede sustituir la
"raya" por recuadros o corchetes para señalar párrafos enteros o
frases que consideremos de capital importancia. Subraya si es necesario en tus
libros (están para tu servicio y no para adornar) y en tus apuntes o
fotocopias. Es recomendable que el subrayado se realice a lo largo de la segunda
lectura del texto o tema que tenemos que estudiar. Pero también se pueden ir señalando
algunos datos o ideas principales en la primera lectura rápida.
También tienes que ir
acostumbrándote a escribir notas a los márgenes, en aquellos momentos en que
no te queden claras algunas ideas o para completar con otros datos. Estas notas
luego son muy beneficiosas ya que facilitan la comprensión y amplían
conocimientos.
En
una segunda lectura, reposada,
comprensiva y analítica, es cuando debemos hacer estas operaciones y también
es el momento de pararnos a comprender las gráficas, tablas, mapas o recuadros.
En muchas ocasiones aportan gran cantidad de información de una manera reducida
y clara que nos ayudan a comprender mejor lo que estamos leyendo y de una forma
más directa. Pensemos que estamos estudiando un tema de economía acerca de las
distintas producciones de un país. Si en esa página tenemos una gráfica de
barras o por sectores con las cantidades y elementos que produce sabremos
inmediatamente en qué despunta y en cuál otra es deficitaria.
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El resumen:
es una de las actividades más importantes y claves dentro del estudio. La
puedes realizar después de tener hecho el subrayado y posteriormente a haber
estudiado el tema, lección o texto. Tienes que intentar hacerlo sin volver a
mirar lo que has leído, y si lo haces, lo menos posible. Este resumen debe ser
breve pero completo con las ideas fundamentales y utilizando tu propio
vocabulario y modo de estructuración de las oraciones. Redactado en forma
personal. Tienes que utilizar partículas de enlace entre los distintos párrafos
que produzcan la conexión lógica entre los mismos. Es evidente que un buen
resumen depende mucho de la comprensión del texto y de las veces que lo hayas
leído (son recomendables tres; una rápida, otra lenta con subrayado y otra más
lenta con memorización y análisis).
El
resumen se utiliza para sintetizar el contenido de un texto que luego hay que
comentar o estudiar. Facilita el mejor estudio de la lección y su compresión y
a su vez facilita la concentración mientras estudias. Con un buen conjunto de
resúmenes de las distintas lecciones puedes realizar un repaso final muy
positivo de lo que has estudiado.
Para
dominar esta técnica tendrás que hacer ejercicios del tipo siguiente:
- Análisis
y comentario escrito de textos.
-
Resúmenes de los mismos.
-
Lecturas detenidas.
-
Resúmenes de textos a partir de los subrayado.
Es
conveniente que posteriormente al resumen lo leas varias veces y lo completes,
si es necesario, con el texto delante. En principio, todo tipo de textos son válidos
para practicar esta técnica.
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Los esquemas y los cuadros sinópticos:
El
esquema es una técnica que realmente tenemos a veces olvidada, pero que da
mucho juego. No es una técnica sencilla ya que depende directamente de cómo se
haya realizado el subrayado y la lectura.
Un
esquema debe presentar las ideas centrales del texto, destacadas con claridad.
Presenta de forma sencilla y lógica la estructura del texto. Debe tener una
presentación limpia y clara. En el esquema se destacan los puntos principales
del texto y los subapartados que consideres de interés. Se utilizan signos para
destacar ideas, subrayado, las mayúsculas y minúsculas, colores y distintos
tipos de letras. Escríbelo en términos concisos.
Para
trabajar el esquema parte de la lectura analítica de un texto y de su posterior
subrayado. Vete separando cada contenido por puntos, rayas y subrayados. Mira si
lo que has escrito expresa la idea completa del texto sin dejarte datos
fundamentales. Puedes utilizar las mayúsculas para señalar los apartados
fundamentales y las minúsculas para los elementos de importancia que hay en
ellos.
El
esquema se escribe todo seguido y debe intentarse que ocupe el menos espacio
posible. No existen nexos de unión de ideas sino, en ocasiones, flechas. No se
deben escribir palabras sin contenido propio del texto que analizamos.
El
esquema es como un resumen pero más esquematizado, sencillo y claro. Con un
solo golpe de vista podemos percatarnos de la información que contiene el texto
estudiado.
Por
lo tanto a partir de un texto determinado puedes realizar las siguientes
actividades:
-
Localizar las ideas centrales del texto.
-
Subrayar las palabras o frases que destaquen esas ideas. Subrayar sobre todo las
palabras clave.
-
Anotar al margen la idea central del texto y de los distintos párrafos.
- A partir de estas actividades hacer el esquema del texto, con él delante, ampliándolo con posteriores lecturas si es necesario.
Por
otra parte el cuadro sinóptico es una variante del esquema que sobre todo se
utilizará cuando existan datos muy concretos como fechas, nombres, cantidades y
cuando un texto habla de los mismos elementos pero en distintas
contextualizaciones. Su técnica es igual a la del esquema pero para su plasmación
se confecciona un cuadro con las entradas que sean necesarias.
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