Sola estás, pero aún tienes tu alma.
Anhelas la libertad cual ave oprimida.
En silencio estás, ingenua soledad,
lloras al alba, no derrames más lágrimas.
¿Son tus ojos los que lloran de dolor?
¿Son tus ojos los que un día vieron la luz,
los que vieron el sol?
¿Son esos ojos que hoy ven la crueldad
disfrazada de amor?
Esos ojos que están cegados,
cegados por el amor...
Mírame, dime quién te quitó la ilusión
de seguir viviendo.
Fueron aquellos ojos que te
miraron con desprecio.
Sal de tu nostalgia, y deja que esos ojos
vean
un nuevo amanecer, una nueva primavera,
que no se inunden de lágrimas tristes,
sino de lágrimas de alegría
al ver la luz del día.
¡Abre los ojos, mira hacia el cielo,
vuela muy alto, sal de ese infierno!