Una mirada en lo más profundo,
una sonrisa por lo más deseado,
una caricia repleta de la más intensa
ternura,
pero dentro de un corazón ya marchitado.
Susurros, pensamientos...
mas no llores sumida en profundos lamentos,
pues contemplarle te encadena,
y te mueves con las ondas del recuerdo
cuando el recuerdo en tu cabeza juega.
En la amarga pureza de tu herida
aún se divisa una estremecedora luz,
sigue tu propio camino,
pero sin que te dejen huella,
únicamente ¡márcala tú!.
Mi vida, pienso en ti
y se me viene el destello de una hermosa
flor
sumida en un enorme estanque,
que sin saber por qué y de qué manera
se mueve si es el agua quien la mueve,
pero en el fondo permanece muerta.